
Iba uno el pasado jueves, cual Caperucita Encarnada, por los bosques de la Zona Minera en busca de hongos y gentes de mal vivir...
Y he aquí lo que me encontré: casi un equipo de futbol, reunidos en alegre charla, mientras degustaban allá por Trápaga un menú del día que incluía -entre otros manjares- alubias con callos y morros.
Dadas sus esbelteces, ¿creeis que alguien de las y los del cuadro se animaron con la alubiada? Se premiará a quien acierte si algunO de ellos fue valiente.
La mayor parte de ellAs se fueron a la frugalidad: ensalada de lechuguita y pescadito.
Celia y Toñi se fueron, incluso, sin tomar postre. No se fueron castigadas, no. Sus obligaciones se lo impidieron. Pero quienes quedaron allí, "en prenda de amistad", pidieron sus postres, que fueron degustados "religiosamente y en ausencia".
Ameli y Arantza tomaron nota: el próximo mes, un viernes, se prepara una cenita para todo cristo que quiera apuntarse. Josean dará más pelos y señales del asunto. Mirones y lectoras, esto va también con vosotros. Meter en disco duro: un viernes de noviembre, quizá el 20, se cena!
Iñaki anda de cultureta; así tuvo que subir a una reunión del Museo Minero. Llegó algo más tarde de las 5; pero ¿es esto raro en él?. Le hemos pedido nos organice una visita guiada, haciendo de experto "cicerone". Ya anda en ello.
Josebe -que no estuvo- había pedido que se incluyese en el orden del día de este grupo de comensales una propuesta: "ERREPETISIÓN" de la comida de hace dos años. Así que se tuvo en cuenta y fue aprobado por unanimidad. Preparaos, que abril está al caer. Y en abril, aguas mil, pero comida del COU82, la segunda. Ojo al parche!
A Frumen se le impuso sanción -un mes en una cárcel de papel- por tener abandonada la sección de los chistes. Se lo hemos puesto fácil: ahora, a la derecha según se entra al blog, hay que escribir lo que pone debajo y voilà! la sección en un clip. Ni a Felipe II se lo pusieron tan fácil.
Al café de la tarde estuvo Gualber, que le vino a Ana "de cine", porque ambos tenían que ir a Bilbao -no, no; al mismo sitio, no- así que estuvieron de sobremesa hasta el último segundo. Luego, cada mochuelo a su olivo.
Y la última copa encontró a María Jesús -sin armar mucho escándalo con su risa contagiosa y potente- con Josean y aquel profesor de historia de cuando teníais 17 añitos en La Bodeguita Cubana de Gallarta. Señor, señor, es que a algunos jubilaos no les entrará nunca el juicio?




